CAPÍTULO| DÉCIMO SEGUNDO.
Nica.
¿Me merecía las miradas furiosas que me taladraban?, definitivamente.
¿Me merecía estar sentada en medio del despacho, como una maldita traidora?, jodidamente no.
—Sueltenlo.
No aguantaba más el silencio, ni la mirada decepcionada de dos de los hombres más importantes para mi.
—¿Por qué lo besaste?.
Tenia que preguntar exactamente eso, haciendome recordar lo que ese extraño, no tan extraño, me hizo sentir.
Alce una ceja en direccion a Kostya, sintiendo que de alguna manera lo habia traici