CAPÍTULO | TRECE.
Nica.
Mi interior se volvió una masa de sentimientos contradictorios, por un lado tenía el enojo, después de todo me encontraba en esta situación por su intromisión, y por el otro el deseo, esa atracción física extraña he innegable que sentía por él.
—No te muevas.
Mi pulso no tembló al apuntarlo con el arma, directo a la cabeza. No me hizo el mínimo caso, sacándose el casco como si su vida no corriera ningún peligro.
Al quedar su cara descubierta, me perdí en la belleza de sus orbes de bosque,