C A P Í T U L O | N U E V E .
Nica.
Si alguna vez me preguntaran cómo me imaginaba el infierno, diría que frío, congelado, después de todo el hielo puede quemar tanto como el fuego.
O al menos, ese fue mi único pensamiento, al observar la actitud de Kostya. Sus orbes ya no estaban oscuros de pasión, era sed de sangre, muerte.
—Dile lo que tengas que decir, y ven a mi despacho inmediatamente. – Fulmino a Sergei con la mirada. — Hazla llorar y pagarás cada lágrima con sangre.
¿Qué carajos?.
No pude replicar, se marchó antes d