C A P Í T U LO | S E I S .
Nica.
Pasaron tres días desde que desperté en la habitación de Kostya, desde que vio las cicatrices en mi cuerpo, desde que se enteró de mi sucio secreto.
Tres días y no sabía ni una mísera palabra de él, su paradero, qué coño estaba haciendo, con quién.
Se había esfumado, literalmente, y no podía evitar sentir una huella de decepción, amargura. ¿Le daría asco ahora que sabía lo que viví?
-¿Preparada colega?
La puerta del copiloto se abrió, dándole paso a un cuerpo macizo, Leroi apenas entr