Capítulo 21. Bajo la luz dorada
Kael la miró y su rostro desprendió felicidad.
—Sí —respondió—. Era primavera. Tenías el pelo largo, un vestido blanco, y los ojos más bonitos que había visto. Te puse flores en el pelo. Te dije que volvería por tí. Hoy, cuando tú olor me llegó a mí, me volví loco, porque pensé que jamás te volvería a encontrar, y has sido tú quién ha llegado a Lunaria.
Adriana se quedó quieta. Todos contuvimos el aliento.
Lycan cerró los ojos como si acabara de presenciar el momento más cursi del universo.
—Er