Capítulo 32. Cefalú
Kendall sigue el rastro de Ashley hasta una de las habitaciones, se queda parado en frente de la puerta, inseguro de sí lo que hará es correcto, suspira y eleva su mano para golpear la madera con sus nudillos. Escucha pasos y luego la ve allí parada, ella lo observa confundida.
—Hola, —saluda el chico.
—Hola.
—Oye… anoche, me comporté muy grosero contigo y como modo de disculpa me gustaría saber si quieres dar un recorrido por la manada, —Kendall lleva su mano hasta s