Capítulo 33. Inocente
Ashley Castle
El fortachón de piel lechosa sujeta mi cintura para evitar que vuelva a caer, no entiendo cómo diablos acepte entrar al bosque y lo peor es que me han picado varios mosquitos y hormigas.
—¿Cuánto falta? —pregunto.
—Un poco más, —dice.
—Eso me has dicho hace más de una hora y seguimos caminando, —reprocho.
—Si quieres puedo llevarte en mi espalda, —comenta, me detengo a mirarlo—. Es una opción, caminaría más rápido de ese modo, —no entiendo por q