Buen equipo II
El aire del bosque se sentía denso, cargado de la tensión que arrastraban desde el incidente con los bisontes. El grupo avanzaba con paso más lento, Roan cargando todavía a Helena y Tamara cuidando de su tobillo vendado. Iker seguía al frente, atento a cada huella, hasta que alzó la mano en señal de alerta.
-Silencio. -Susurró, y el grupo se detuvo.
Lía se adelantó con cautela, y entonces los vio. A unos metros, en un claro parcialmente iluminado por el sol de mediodía, Fatia y s