Ocultar es Proteger
Suspiró ante los recuerdos y dejó que el agua caliente limpiara las preocupaciones de su cuerpo cansado, permitiendo que el vapor cubriera el baño y que los recuerdos lo arrastraran. Había tanto en su pecho que dolía, tanto que callar que se le retorcía en las entrañas
El aroma seguía ahí, en cada rincón de la habitación. El sutil olor de las feromonas de Lía, dulce, terroso y salvaje. Un perfume que sólo podía compararse al néctar de las flores silvestres antes de ser miel.