Regreso
El camino de vuelta fue silencioso, solo interrumpido por los pasos apresurados del grupo sobre el sendero de tierra húmeda. La luz tenue de la Luna caía entre los árboles como una cortina plateada, y el peso del esfuerzo por lo acontecido se notaba en los rostros cansados de todos.
Eliot estaba más tranquilo, fascinado con los enormes Lobos negros que corríancerca de ellos.
Al llegar a los primeros límites del poblado, los centinelas abrieron el paso con rapidez. Lía iba junto a Kael