De paseo
El bullicio dentro de la casa hizo sonreír a Lía.
-Será mejor que volvamos o uno de mis hijos puede aparecer sin un ojo. -Helena soltó una risa con la idea.
-O tal vez con el ojo de Jasper. -Helena se levantó primero y estiró los brazos con pereza.
-Vamos antes de que armen una revolución. Jasper es muy paciente, pero no tanto.
Lía la siguió por el sendero de grava que cruzaba el jardín trasero, sabiendo que sus pequeños probablemente estaban conquistando la sala como si fuera terr