Jaqueline
Mis ojos brillaron como si reflejaran cada destello de luz que se desprendía de las joyas. Mi corazón latía acelerado. Mi mirada recorrió lentamente el collar y los pendientes, admirando el trabajo minucioso.
—Estas joyas son esmeraldas con diamantes. Perfectas y delicadas como tú —dijo Alexandre, acercando el estuche.
Las esmeraldas de un verde profundo, entrelazadas con brillantes, centelleaban como pequeñas estrellas. Cada detalle parecía vivo. El collar tenía forma de hojas y los