Jaqueline
Sentí los dedos de Alexandre tocar mi escote, deslizándose con una lentitud torturante hasta rozar mis pechos. No conseguí apartar la mirada de la toalla sujeta a sus caderas, de la piel húmeda, del cabello negro mojado cayendo en mechones sobre su frente. Él era plenamente consciente del poder que ejercía sobre mí. Levanté la mirada y encontré la suya. Sus ojos negros me observaban con intensidad. Parecían leer todo lo que pensaba.
El agua resbaló desde su cabello por su pecho. Alexa