Jaqueline
Las dos estaban al otro lado del salón, pero fue imposible no notarlas. Parecían haber salido de la misma matriz. La semejanza física era innegable: desde la postura segura hasta la mirada altiva. Ambas vestían atuendos caros, con cortes modernos y atrevidos, como si hicieran cuestión de dejar claro que pertenecían a ese mundo. Sus ojos estaban fijos en mí. Como quien ya sabía que me encontraría allí. Thais exhibió una sonrisa discreta y venenosa, mientras Raissa apretaba la copa de e