44. ¿Vendrá a mí?
Frederick necesitaba acelerar con urgencia la boda real y escaparse para casarse en cualquier capilla o iglesia de pueblo, no era una opción, pues donde se llegara a filtrar esa información, los comentarios malintencionados de los súbditos del reino, solamente recaerían sobre Selene.
El rey soltó el aire con pesadez y decidió dejar de pensar en eso por un momento, a su lado reposaba tranquila su prometida y la visión era lo más especial que podía haber imaginado. Las mejillas sonrosadas, el ca