45. Lo necesito
—Por favor, mi señor —susurró Selene sobre sus labios y él no pudo negarse. Tomó los labios de su prometida y se fundió en un apasionado beso que calentó todas y cada una de sus terminaciones nerviosas, el frío desapareció y en su lugar, dejó una caldera ardiente.
Como si fuera una jugarreta del destino a su favor, el aguacero se intensificó, los sonidos de todo lo que hubiese afuera se vieron opacados por el ruido intenso de las gotas cayendo sobre el techo y las ventanas del carruaje.
Fred