40. La petición especial del rey
—¿El rey pidió algo? —preguntó Selene, completamente confundida, pues apenas en la noche había decidido ir a la boutique y no comprendía lo que pasaba.
—Así es, Mi Lady. Muy temprano en la mañana, el rey envió a uno de los sirvientes con sus requerimientos —le explicó el hombre y Selene solo pudo asentir —. Por acá —dijo y les señaló a las dos mujeres el camino al interior.
Selene estaba sorprendida, jamás imaginó que, en un pueblo pequeño fuera a encontrar un lugar como ese, de hecho, podía