30. Esto es angustiante
Selene no sabía qué hacer, sus gritos desesperados tenían igual de angustiados a los guardias, que estaban entre ayudar al rey y mantener a los bandidos prisioneros. El atacante había caído nuevamente al suelo, como si estuviera desmayado ante el esfuerzo, sin embargo, no podían confiarse, justo como ya había sucedido.
La humedad corrió desde el costado hacía la pierna de Frederick, el dolor fue como brasa caliente, él se llevó una mano a su costado, mientras su vista empezaba a nublarse.
¿Mor