―Si ― se mordió el labio ―No se porque fue tan amable conmigo.
― ¿No es así? ―la pregunta se superpuso con respuestas tacitas.
Ella frunció el ceño ―Parecía que nos habíamos conocido antes.
Un musculo se sacudió en la mandíbula de Issam. Llego detrás de Zaria, cerrando el agua. ―Suficiente.
Ella parpadeo ― ¿Suficiente?
―No deseo hablar de Samir contigo, Zaria.
El corazón de Zaria dio un vuelco y el arrepentimiento la lleno. Por supuesto que no lo quería. Issam había perdido a su madre, a su pad