POV DE ALINA
En cuanto salí de la embajada, el calor me golpeó la cara como si le debiera dinero.
El sol era absurdo. Intenso, cegador, quemándome la piel. Solté un siseo por lo bajo, pero no tomé un taxi. No podía. Ya no.
Si iba a sobrevivir seis meses completos atrapada en este país miserable antes de que por fin procesaran mi visa, entonces cada moneda importaba. Cada viaje en taxi importaba. Cada gasto innecesario importaba.
Apreté con fuerza la correa de mi pequeño bolso y seguí caminando