Alessio
Por poco no le creí hasta que días después lo vi mirándome como un tonto, uno que parecía embobado y eso generaba que ella gozase con la situación, era de lo más hilarante, por no decir lo más loco. Así que me calmé lo suficiente como para mostrarle todo de forma calmada, metódica hasta que el punto que comprendiese todos y cada uno de los informes.
Un hecho que captó enseguida y que demostró analizar muy rápido, tanto que a mí y al resto de los administradores dejó con la boca abierta.