Mundo ficciónIniciar sesión—¿De qué demonios se trata eso? —preguntó mi suegro al ver a su hija.
Este me vio y se dio cuenta de mi sorpresa, entonces miró a Dante quien lo veía con el ceño fruncido, totalmente molesto al punto de perder su paciencia por completo, como si más que rabia en ira, estuviese en un punto de completo dolor, de ira total con la que no quería lidiar, pero que le tocaba dado los acontecimientos.







