Mundo ficciónIniciar sesiónSi no hubiese sido por mi esposa me hubiese quedado a torturar al desgraciado de Apolo con todas las ganas del mundo. Merecía una paliza tan épica, que necesitaba su debida atención. No obstante, Amaya era más importante para mí en ese punto y por lo que sabía, al día siguiente podría darme vida rompiendo los huesos del imbécil con todo el placer del mundo. Después de todo, los soldados l







