—El señor Altamirano, sufrió una crisis en el avión, ahora está en la clínica y no reacciona.
El teléfono se cayó de mi mano temblorosa y las lágrimas surcaron mi rostro.
Esa voz del otro lado de la línea me preguntaba:
—Señorita Arya. ¿Está allí? ¿Hola?
Tomé el teléfono y el médico a cargo me explicó que Gael se encontraba en un estado de coma profundo.
Ellos habían hecho hasta lo imposible por salvarlo ahora todo dependía de su resistencia.
“¿Por qué es tan terco? no me dejó acompañarlo.”, p