—Me parece de lo último que me oculten las cosas, yo me estoy muriendo pero no soy tonto, en mi aturdimiento mi hija me hizo firmar un documento…..
—Perdóname, Gael. Yo solo me preocupaba por tu reacción, el disgusto te podía matar.
Él me hizo señas con la mano, para que lo dejara continuar.
—Arya, yo me estoy muriendo, ya nada me puede hacer más daño, quiero que recuperen la mayoría en la junta, pero primero le daré una lección a mi hija, que aprenda por las malas.
—Tío, ¿Vas a dejar que arru