—¿Señor? —Mi chofer me abrió la puerta del auto.
No bajé de inmediato, me quedé pensando por varios instantes.
Repasaba mentalmente lo que diría en la junta extraordinaria.
Me levanté como un resorte, simulando una energía que no tenía.
Miré el gran edificio de la sede principal de mi compañía.
“Toda una vida de trabajo y éxitos ganados a pulso, no puede irse a la basura.”, pensé mientras entraba a la recepción.
Adrián debe estar frotándose las manos, pensando que ya lo hizo.
Mis escoltas cam