POV Gael.
Amo a mi hija, pero Arya no deja de ser mi prioridad. De solo pensar que cuando yo muera, la voy a dejar rodeada de tiburones me motivo a entrenar a Maximiliano para la guerra.
Dicen que a quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos. El hijo de mi hermano es brillante y tiene un buen corazón.
Yo estaba sentado en mi sillón de cuero, con una copa de coñac en la mano, puro teatro, pues solo contenía jugo de uva oscura para no interferir con el tratamiento que corría por mis ve