POV Arya
Dos semanas después.
Me miré en el espejo de mano que una enfermera había dejado olvidado sobre la mesita de noche.
El reflejo no mentía, me veía diferente, las mejillas hundidas y ojeras que me daban un aspecto cadavérico.
Había perdido mucho peso en esos días de agonía. Mis dedos, ahora más finos, recorrieron la línea de mi mandíbula.
La tarta de Tamara, el "regalo de paz" que casi me convierte en un recuerdo, me había arrebatado mi apariencia rozagante.
Ahora me quedaba todo clar