Arya Sotomayor.
—Es tarde, será mejor que me vaya a dormir. —Me levanté para irme y su mano retuvo mi brazo.
—No me vas responder lo que te pregunté. —Se humedece los labios.
Miré de reojo que Nicole nos seguía espiando. Esa mujer no se cansa de ser entrometida, parece una sombra por toda la casa.
—Señor Altamirano, no me parece lo correcto, cuando decidí volver lo hice porque usted me prometió que….
—No digas nada, sé lo que te prometí y te lo voy a cumplir. Tranquila no te vuelvo a molestar.