POV Arya.
Los cangrejos estaban jugosos y los camarones exquisitos.
Tomaba una copa de vino blanco mientras degustaba mi platillo, al compás de una música instrumental de fondo.
Por fin un momento de paz. Estaba almorzando sola, disfrutando de una tregua bendita, sintiéndome completamente libre de problemas y enredos.
Por unos minutos, el mundo exterior y sus complicaciones no existían.
Estaba relajada, saboreando cada bocado y convencida de que nada podía arruinar mi día.
Qué ingenua fui. L