POV Arya Sotomayor.
—Renuncio, señor Altamirano. No puedo quedarme a ver cómo Adrián lo arruina y destruye a su hija.
Gael dio un paso más, acortando la distancia hasta que pude sentir el calor de su cuerpo contra el mío.
Me miró de arriba abajo con una superioridad que me hizo querer abofetearlo.
—¿Renuncias? —repitió, saboreando la palabra como si fuera un chiste malo—. No te vas a ninguna parte.
No estaba dispuesta a dejarme pisotear ni un minuto más.
—No tengo nada que hacer aquí, usted l