El silencio fue el gran protagonista en ese momento. Los tres nos miramos entre sí, el pulso de Adrián se alteró tanto que el monitor cardíaco hizo su habitual pi pi pi…
Atrapados en una mentira y sin saber que decir, me hice la loca para que fuera Adrián el que respondiera.
Tamara permanecía rígida, esperando una respuesta. Por un momento sentí el impulso de decir que su esposo era una rata de alcantarilla, infiel hasta los huesos.
Suspiré profundamente y me controlé, Tamara quería escuchar me