POV Gael.
Ella se sorprendió al verme, tartamudeó y no pudo explicar con quién hablaba.
Seguía allí con el teléfono apretado contra la oreja.
Se disculpó con la persona del otro lado de la línea y se sacudió unas gotas de agua del brazo.
Esa tarde caía una menuda llovizna y los nubarrones negros amenazaban con tormenta.
Aunque la verdadera tormenta se iniciaba en mi corazón, ese silencio lo decía todo.
Yo no estaba exagerando ni era celos de un hombre encaprichado. Algo había detrás de ese sile