POV Arya.
—¡Responde! ¿No sabes que el que calla otorga?
No alcancé a responder. Antes de que mis labios se abrieran, la mano enorme de Gael bajó como una garra y me atrapó el brazo.
Su agarre no fue un aviso; fue una toma de posesión. Sus dedos se hundieron en mi carne con una fuerza descomunal, aplastando los músculos contra el hueso.
Sentí el dolor inmediato, algo caliente que me recorrió el brazo.
Cuando bajé la mirada, se enfureció aún más y no me soltó.
Me estaba apretando tanto que