Me dejé envolver por la música y las luces de Neón de la discoteca.
Había mucho humo en el ambiente, en la barra pude divisar a mi amiga.
Ella estaba rodeada de un par de chicos que no dejaban de reír. Me acerqué, aceptando el primer trago que me ofrecieron.
No me importaba quiénes eran; solo quería olvidar las amarguras del día.
—Vaya, pero si ha llegado una reina —dijo uno de ellos.
Era un tipo rubio con sonrisa de modelo, pasó su brazo por mi cintura.
Me reí de sus chistes malos, dejé que