—Eres la ex mujer del idiota de mi futuro yerno, ahora sal de mi despacho.
Tenía el rostro crispado y los puños apretados.
—Tienes razón fui la mujer Adrián, supongo que eso me hace mala persona.
Las lágrimas amenazaban con salir, no quería darle el gusto de verme llorar.
Retrocedí dos pasos y él trató de tomar mi brazo.
—Yo no dije que eres mala. Tú eres la niñera de Celeste y además eres muy joven, tal vez estás confundida.
—Tiene razón, sí me confundí, pensé que usted era un hombre valiente