POV: Carttal Azacel
Mis botas golpeaban la grava con fuerza mientras cruzaba el portón. No esperé a que alguien me abriera, no toqué la puerta, no pedí permiso. Entré como un huracán. Nada me importaba. Solo una cosa me importaba: Aslin.
Mi corazón latía como un martillo en el pecho. Cada paso que daba dentro de esa casa me acercaba a ella. Ya podía verla. Su rostro. Su mirada. Su voz diciendo mi nombre. Después de todo lo que había pasado, de todo lo que había perdido… por fin.
—¿Dónde está?