Morgan entornó los ojos cada que escuchaba un «auch» de la boca de Taly mientras la arreglaban para la cena de esa noche. Los maquillistas estaban divertidos con el comportamiento de la joven, quien luego de lo que ella llamó, una tortura medieval, terminó por dejarse caer en la cama del cansancio.
—Niña, vas a destruir el cabello —dijo la peinadora.
—Los niños deben estar por llegar —anunció la niñera y de inmediato se levantó para ir a trabajar; no obstante, la mujer negó y le dijo que estaba