El apartamento estaba en silencio.
Un silencio distinto al de la soledad; era un silencio expectante, cargado, como si las paredes supieran que aquella noche algo importante iba a suceder. Denisse permanecía frente al espejo de cuerpo entero, observándose con una calma que no era real. Vestía un vestido largo, elegante, de líneas sobrias y caída impecable. No era ostentoso, pero imponía. Como ella ahora.
Se ajustó el collar con manos firmes. Ya no temblaban.
Dos años atrás, hacerlo le habría co