Trato de no mostrarme nerviosa mientras caminamos hacia el ascensor. Una vez dentro, con el su pulgar, acaricia suavemente el dorso de mi mano. Hace que los vellos de la nuca se me pongan de punta.
Por más que intente calmarme no lo logro, mi mente está pensando en como será todo, en que debo hacer o si debo dejar que él empiece. ¿Y sí, le gustan otras cosas? No sé, como esas que dice Danna, un oral, no sé cómo se haga, nunca he puesto un miembro en mi boca, por Dios, no pensé en eso en absolut