ANDREA
Mientras camino por el camino de piedra que lleva hasta la puerta principal, pienso qué diré si es David quien abre. Espero que sea la chica del servicio de limpieza la que me reciba.
Me detengo y, cuando estoy por tocar, oigo risas al fondo, luego unas voces de niños. Las reconozco de inmediato, son Alexia y Axel, seguro en una de sus discusiones de hermanos. Me alejo de la puerta y camino por el pórtico, doblo en la esquina y sigo el sendero que lleva al patio al lado de la casa de camp