DOS SEMANAS DESPUÉS
DAVID
El tiempo ha pasado más rápido de lo que espere. La rutina diaria, aunque a veces agotadora, me ha dado una sensación de estabilidad. He dedicado más tiempo a mis hijos, a sus actividades y sus necesidades. Hemos tenido momentos de risa y alegría, pequeños destellos de felicidad que me recuerdan por qué sigo adelante.
Una tarde, mientras mis hijos juegan en el jardín, Alexia me mira con esos ojos grandes y curiosos.
—¿Crees que Andrea está feliz, papi? —pregunta de rep