63. Mesa
Damián miró a la mujer que se encontraba sosteniendo a su hijo, su pecho creció a tal punto de que su corazón parecía querer salirse del pecho. Ella era tan hermosa, su hijo la quería y los hombres siempre se le quedaban viendo. Su lobo quería marcar a esa pequeña humana que ya se metió en su sistema.
Estaban de camino a una cena; James y Nadia habían llegado, porque también querían pasar unos pocos días ahí antes de que sus vidas regresaran a la normalidad.
— Cierra la boca —dijo James, en un