El regreso de Marcus a la casa que Clara insistía en llamar “la suya” fue una experiencia extraña desde el primer paso. La estructura del lugar no le decía nada, pero su cuerpo reaccionaba como si hubiera entrado en territorio desconocido. Había cuadros que no le provocaban nada, muebles que no reconocía y una sensación de estar ocupando un espacio al que no pertenecía. Clara caminaba dos pasos detrás de él, observándolo como un halcón, pendiente de cada reacción, como si pudiera leer en su res