Un día había pasado desde que la fiebre comenzó a ceder.
Lysandra despertó lentamente, con el cuerpo aún pesado, como si cada músculo recordara el agotamiento de la noche anterior. Por unos minutos casi había olvidado aquella historia del santuario... Mateo...Moirah.
Lo primero que vio fue él.
Sí, ya lo recuerdo... Estoy con él.
Kael estaba sentado en una silla junto a la cama, tan cerca que parecía formar parte del mismo espacio que ella. El respaldo crujió apenas cuando respiró hondo. Tenía l