ADRIÁN
Seguimos caminando entre risas, saludos y música suave. El ambiente es más ligero de lo que imaginé. Alegre y Cálido. Me acerco a saludar autoridades, empresarios, viejos conocidos del mundo corporativo. Presento a Bianca con orgullo, tomándola de la mano, sintiendo cómo su presencia roba miradas sin siquiera proponérselo. No necesita esforzarse ni necesita demostrar nada. Simplemente… brilla.
Algunos me observan con una mezcla incómoda de lástima y curiosidad, como si esperaran ver a un