BIANCA.
Victoria tira de mi brazo sin darme tiempo para hacer preguntas.
Intento seguirle el ritmo mientras se abre paso entre la multitud con una facilidad sorprendente. Apenas alcanzo a mirar hacia atrás una vez, buscando a Adrián entre la gente, pero enseguida lo pierdo de vista.
—¡Victoria! ¿Se puede saber a dónde me llevas?
Ella ni siquiera se gira.
—Confía en mí.
Esa es toda la respuesta que obtengo.
Rodeamos la tarima principal y, en lugar de dirigirnos al frente del escenario, nos