ADRIÁN
El día comenzó con un sonoro «¡Feliz cumpleaños!» de parte de todos hacia Bianca, que bajó para encontrarse con un desayuno preparado exclusivamente para ella. Después vino un almuerzo en uno de los restaurantes del pueblo y ahora estamos en el cierre de la celebración, tal como ella lo había planeado.
Debo admitir que, en cierto modo, me encanta. Todo esto es nuevo para mí. Nunca había formado parte de una celebración tan sencilla y, al mismo tiempo, tan llena de vida.
Mi madre tuvo que