—William, ¿me ayudas a cuidar a tu hermana en lo que Benjamín y yo apaleamos un poco de nieve de la entrada?
—Si, mami. ¿Puedo llamar a Valentina después para invitarla a jugar junto a mis amigos?
—Claro hijo, siempre que sus padres le den permiso.
La víspera de Nochebuena está cerca, y William no puede dejar de pensar en Valentina. La Navidad está en el aire, y en el pequeño pueblo, todo estaba decorado con luces brillantes, guirnaldas y un espíritu de alegría que envolvía a todos. William poc