Eran las 4:00 am cuando Efraín ya estaba de pie y se alistaba para ir a trabajar, claro que antes pasaría a dejar a Marina, quien se había quedado a dormir esa noche, si a lo que hicieron se le podía llamar dormir.
Marina lo observaba como se arreglaba y no podía evitar sonrojarse. El hombre era atractivo en toda la extensión de la palabra.
Cuando dijo que le gustaban sus tatuajes no lo decía por decir, ella lo miraba y consideraba que lo hacían lucir más sexy de lo que ya era a sus ojos. Aquell